domingo, 25 de febrero de 2018

LA FORMA ACTUAL DEL CEREBRO

Los humanos modernos tenemos un cerebro grande y redondeado que nos distingue de otras especies de homínidos. ¿Estaban equipados con esta misma exquisita maquinaria los primeros Homo sapiens que deambularon por territorio africano hace 300.000 años?

Un trabajo que acaba de publicar Science Advances sugiere lo contrario. Investigadores del Instituto Max Planck de Antropología Evolutiva de Leipzig, Alemania, que analizaron y compararon más de 900 puntos de la cara interna de 20 cráneos fósiles de diferente antigüedad llegaron a la conclusión de que la típica forma redondeada del cerebro humano (y probablemente sus funciones asociadas) emergió en épocas recientes, en algún momento del período que va desde hace 100.000 hasta hace 35.000 años.

"Ya sabíamos que la forma del cerebro tenía que haber evolucionado dentro de nuestra especie, pero nos sorprendió descubrir lo recientes que fueron esos cambios", explicó por correo electrónico a la nacion Simon Neubauer, primer autor del trabajo, que también firman Jean-Jacques Hublin y Philipp Gunz.


Los científicos formaron parte del equipo que el año pasado dio a conocer el hallazgo de los fósiles de Jebel Irhoud, un conjunto de restos descubiertos en una cueva de Marruecos que agregaron 100.000 años a la historia evolutiva de los humanos.

Junto con cráneos de Florisbad (Sudáfrica, de 260.000 años de antigüedad) y Omo Kibish (Etiopía, de 195.000 años de antigüedad) estos documentan una fase temprana del Homo sapiens en el continente africano. Sus caras y dientes parecen modernos, pero su cráneo elongado parece más arcaico, como el de homínidos más antiguos o neandertales. En contraste, lo que caracteriza a los seres humanos modernos es un cráneo "globular'' junto con caras pequeñas y gráciles.

Neubauer, Hublin y Gunz usaron microtomografías computarizadas para crear imágenes virtuales en 3D de la parte interior del cráneo, que permiten recrear el tamaño y la forma del cerebro, porque las meninges y los huesos del cráneo interactúan de forma integrada y altamente coordinada durante el desarrollo temprano.


Esto les permitió documentar un cambio gradual en el Homo sapiens, desde un endocráneo elongado hacia otro más "globular''. "De ese proceso detectamos dos características que se destacan -agregó Neubauer-: una 'hinchazón' de las áreas parietales y del cerebelo. Las primeras están asociadas con la orientación, la atención, la percepción de estímulos, las transformaciones sensoriomotores que subyacen a la planificación, la integración visuespacial, la autoconciencia, la memoria de trabajo y de largo plazo, el procesamiento numérico y el uso de herramientas. 

UN HOMÍNIDO EN PELIGRO

Cuando en noviembre pasado los científicos presentaron en la revista Current Biology al más reciente de los homínidos vivientes descubierto, el orangután de Tapanuli (Pongo tapanuliensis), algunos suspicaces dudaron que fuera realmente una especie nueva. Para creerlo inequívoco, esperaban que las conclusiones se expusieran en medios de primera línea como Science o Nature.

Ahora deben estar de plácemes, porque en el acostumbrado ranquin anual de Science, dentro de los 10 avances científicos más relevantes de 2017, se confirma el irrefutable hallazgo del gran simio, en el área de Batang Toru, una superficie de 1 100 kilómetros cuadrados en el norte de la isla indonesia de Sumatra.

Desde hace 20 años investigadores de la Universidad Nacional de Australia advirtieron que unos primates vivían en esa zona. En 2013, a manos de los integrantes de un equipo liderado por la Universidad de Zúrich, Suiza, llegó el esqueleto de un orangután procedente de aquella geografía y observaron diferencias que les hicieron considerarlo un ser único.

Sin embargo, no fueron suficientes las pruebas luego de examinar los restos del orangután, un macho de unos 25 años –equivalente a unos 45 años para una persona– que entró en una plantación de palmeras de salak, fruta dulce típica de la región, y recibió una paliza por los campesinos que pensaron saqueaba sus cultivos, de cuyas lesiones murió.

Se decidió entonces efectuar un minucioso análisis de 37 genomas de orangutanes, incluida la nueva especie, calificado como el estudio genético más exhaustivo de estos animales hecho hasta el momento.


Sus protagonistas fueron científicos del Instituto de Biología Evolutiva, centro mixto del CSIC y la Universidad Pompeu Fabra (UPF) en Barcelona, España. Como resultado, se concluyó que Pongo tapanuliensis es una especie única. La tercera de orangutanes que se conoce (las otras dos son los de Sumatra y los de Borneo) y la séptima de los grandes simios de la familia a la que también pertenece el ser humano.

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